Un sistema operativo de 128 bits no existe porque antes haría falta un procesador de 128 bits, y este todavía no se ha desarrollado. Así lo explica el artículo, que repasa la evolución de los bits en los sistemas operativos: 8 bits en los años setenta, 16 bits en los ochenta, 32 bits en los noventa y 64 bits desde principios de los 2000, cuando el consumo de RAM pasó del megabyte al gigabyte.
El motivo principal de cada salto ha sido ampliar la cantidad de memoria direccionable. Un sistema de 8 bits soporta 256 bytes; uno de 16 bits, 64 kilobytes; uno de 32 bits, 4 gigabytes; y uno de 64 bits, 18 exabytes. Con Windows XP Professional x64 Edition (2005) y Windows Vista de 64 bits (2006) se completó la transición en el mercado de consumo, tras la llegada en 2003 de los AMD Athlon 64 y en 2004 de los Intel Pentium 4 de 64 bits.
Los 64 bits no solo aportan más memoria: también permiten procesar más datos por ciclo, añaden funciones de seguridad como DEP y Kernel Patch Protection y eliminan el subsistema de 16 bits. En la práctica, 8 GB de RAM, estándar desde 2012, siguen bastando en 2025 para la mayoría de tareas, lo que muestra que la demanda de memoria se ha estabilizado. Sin una necesidad real que justifique un nuevo salto, no tiene sentido invertir en hardware de 128 bits.
