Una observación viral del CEO de The Browser Company, Josh Miller, ha sacudido Silicon Valley al poner sobre la mesa una contradicción incómoda: la industria tecnológica invierte miles de millones en agentes de inteligencia artificial, pero el público general no los utiliza. Miller lanzó el comentario en la red social X y lo ha reiterado en una entrevista para Wired: nadie fuera del sector tecnológico le ha mencionado jamás un agente que use de forma cotidiana. Los datos respaldan su tesis: OpenAI anunció en julio que sus agentes Codex y ChatGPT Work suman cerca de 10 millones de usuarios semanales, una cifra que fuentes cercanas a Anthropic equiparan para Claude Code y Cowork. Comparado con los aproximadamente 1.000 millones de usuarios mensuales activos de ChatGPT o Gemini, los agentes representan un margen estadístico residual. El artículo explora el problema desde la óptica del diseño de producto. Miller sostiene que los agentes de IA no son un producto en sí, sino una tecnología; los consumidores quieren navegadores que les saluden por la mañana, listas de tareas y pequeños detalles que generen bienestar, no una "agencia" como concepto. Su navegador Dia, basado en IA, tiene como función más popular un briefing matutino personalizado que técnicamente depende de un agente, aunque el usuario no necesite saberlo. El texto señala el pensamiento grupal en la industria: casi todos los líderes de los principales laboratorios de IA citaron la película Her como referencia de visión de futuro. La newsletter Model Behavior cuestiona si llegará el "momento ChatGPT" para los agentes y reclama ideas de producto distintas para alcanzar al gran público.
