Por qué los balleneros vascos esquivaron el escorbuto durante siglos

Fuentes: Por qué los balleneros vascos esquivaron el escorbuto durante siglos

Durante siglos, el escorbuto —la carencia grave de vitamina C— mató a más marinos que naufragios, tormentas y combates navales juntos. La expedición del comodoro George Anson, zarpada en 1740 con casi 2.000 hombres, regresó en 1744 con solo 188 supervivientes; el resto había muerto de escorbuto. Frente a esta mortandad, los balleneros vascos del Atlántico Norte, que navegaban desde los siglos XIII-XVI hacia Islandia, Groenlandia y Terranova, parecían inmunes.

Una hipótesis popular atribuye esa protección a la sidra vasca que consumían a bordo: entre dos y tres litros diarios por marinero. El médico escocés James Lind incluyó la sidra en su célebre experimento de 1747 a bordo del HMS Salisbury, pero solo los cítricos curaron a los enfermos. El investigador Daniel Zulaika demostró en 2020 que la fermentación destruye la vitamina C, por lo que la sidra no podía prevenir el escorbuto.

La verdadera razón es más simple: el escorbuto tarda de cuatro a seis semanas en mostrar síntomas y meses en matar. El trayecto costero vasco a Terranova duraba alrededor de un mes, y en ninguna fase de la campaña ballenera los marineros pasaban más de un mes sin tocar tierra. La sidra acompañó a los balleneros, pero no los salvó.