Apple retiró Telegram de la App Store durante aproximadamente una hora tras detectar material de abuso sexual infantil (CSAM) y restauró la aplicación una vez eliminado dicho contenido. La decisión reavivó el debate sobre los criterios de moderación de Apple, especialmente al compararse con la permanencia de X en la tienda pese a la difusión masiva de deepfakes sexualizados generados con el chatbot Grok, incluidos imágenes de menores.
Según Anupam Chander, profesor de derecho y tecnología en Georgetown, la diferencia responde más a razones políticas que técnicas. X cuenta con una base de apoyo político en Estados Unidos mucho mayor que Telegram, por lo que su retirada habría provocado una reacción política intensa contra Apple, algo que no ocurriría con Telegram. La plataforma de mensajería, con sede en Dubái, arrastra desde hace años una reputación de políticas de moderación laxas, acentuada por la detención en Francia en 2024 de su fundador, Pável Dúrov, y por recientes cargos presentados por Rusia.
Tras esos episodios, Telegram endureció su enfoque: ajustó la moderación de mensajes privados, eliminó funciones como la búsqueda de usuarios cercanos y comenzó a entregar datos de usuarios sospechosos a requerimiento judicial. No es la primera vez que Apple la retira: ya lo hizo en 2018 por idéntico motivo.
En cambio, frente al escándalo de los deepfakes en X, Apple optó por negociar en privado con los equipos de X y Grok. Pidió un plan para reforzar la moderación y trasladó advertencias a xAI, pero no llegó a expulsar a ninguna de las dos aplicaciones de la App Store, pese a las investigaciones abiertas en la Unión Europea, las demandas judiciales en Estados Unidos y los llamamientos de grupos defensores para que Apple y Google actuaran.
