Polestar acusa a la Administración Trump de haberle transmitido durante meses la expectativa de que su solicitud para seguir vendiendo vehículos eléctricos en Estados Unidos sería aprobada, antes de rechazarla sin explicación. En una carta enviada el 18 de agosto a sus concesionarios, obtenida por The Verge, la empresa señala que no tiene una respuesta clara sobre los motivos de la denegación, considerando que su matriz Volvo obtuvo la autorización para continuar importando y vendiendo sus coches a pesar de compartir propietario mayoritario chino, Geely.
El Departamento de Comercio estadounidense aprobó a Volvo en mayo de 2026 y rechazó la solicitud equivalente de Polestar un mes después, lo que llevó a la marca a anunciar el cese de sus ventas en EE. UU. a partir del modelo 2027. La normativa, originada bajo la Administración Biden, prohíbe la importación y venta de vehículos con software conectado procedente de países considerados hostiles, entre ellos China.
Según el responsable de producto de Polestar, Peter Wexler, la compañía presentó su solicitud el 29 de mayo de 2025 ante la Oficina de Industria y Seguridad (BIS). En reuniones posteriores, el subsecretario de Comercio Jeffrey Kessler indicó que sería razonable esperar la aprobación, dado que el Polestar 3 emplea el mismo hardware y software que el Volvo EX90. Polestar propuso auditorías periódicas, restricciones geográficas de almacenamiento de datos y limitaciones a llaves digitales y acceso remoto, pero la BIS declinó toda medida de mitigación. Wexler afirma que la empresa sigue pidiendo explicaciones. Además, un concesionario de Nueva Jersey, Prestige Imports, ha demandado a Polestar por supuestamente orquestar su propia salida del mercado estadounidense.
