Xiaomi ha presentado la nueva familia POCO F9, integrada por el modelo Pro y el Ultra, con precios de salida de 899,99 y 1.099,99 euros respectivamente. Ambos terminales equipan el Snapdragon 8 Elite Gen 5, pantallas AMOLED de 6,59 y 6,9 pulgadas con 185 Hz de refresco y 4.500 nits de brillo máximo, cámaras principales de 200 megapíxeles y baterías de 6.330 y 8.050 mAh con carga de 100 W. La gama F nació en 2019 con el POCOPHONE F1, un dispositivo con Snapdragon 845 que costaba 289 euros y se convirtió en referencia de relación calidad-precio. En apenas seis años, el escalón Ultra ha pasado de 749 euros (F7 Ultra, lanzado a principios de 2025) a 849 (F8 Ultra) y ahora a 1.099,99 euros, mientras que la versión Pro salta desde los 600 euros hasta los 899,99. La escalada coincide con la crisis de componentes de memoria, que ha encarecido los módulos DRAM hasta un 300% y podría mantenerse al alza hasta 2028; la RAM representa ya hasta el 43% del coste de un smartphone. Los analistas prevén una caída de ventas cercana al 14% en 2026, la peor desde 2013. POCO, marca que justificaba su existencia por ofrecer especificaciones de gama alta a precio contenido, se ha incorporado a la franja premium del mercado y ya no compite por el segmento más ajustado del catálogo.
