Plantas, CO₂ y cálculos: por qué decorar tu casa con vegetación no basta para compensar tu huella de carbono

Fuentes: So you want to use plants to reduce CO₂

Una persona exhala alrededor de un kilogramo de CO₂ al día, lo que equivale a un mol por hora. Para absorberlo mediante fotosíntesis, una planta ideal necesitaría, como mínimo, 477 kilojulios por mol de CO₂, es decir, 132,5 vatios continuos. Sin embargo, la fotosíntesis real dista mucho de ser perfecta: el esquema en Z exige ocho fotones por molécula de CO₂ con una energía mínima de 1,8 eV, lo que eleva el consumo teórico a unos 386 vatios de luz roja pura a 680 nm.

A esa cifra hay que sumar pérdidas reales: cerca del 30 % de los fotones se reflejan, atraviesan la hoja o impactan en zonas sin cloroplastos, lo que sitúa el requisito en torno a 551 vatios. Y eso sin contar la energía que la propia planta consume respirando, que puede representar entre el 30 % y el 56 % del carbono fijado. Sumando todos los factores, la potencia necesaria ronda los 918 vatios de luz roja continua, equivalente al brillo de unos 765 bombillas incandescentes.

Además, las hojas tienen un techo de absorción: alrededor de 300 µmol/m²/s, apenas 52 vatios por metro cuadrado. Y aun con luz infinita, el carbono solo se «secuestra» si se incorpora a nueva biomasa. Cada gramo de CO₂ se traduce en unos 4,6 kg de planta fresca al día (140 kg al mes), que habría que podar y retirar. La conclusión del autor es demoledora: para saber qué fracción real del propio CO₂ se compensa, basta con pesar una granja interior, esperar dos semanas y volver a pesarla. Y, mientras tanto, abrir una ventana.