Países Bajos ha formalizado esta semana su adhesión a Pax Silica, la alianza de semiconductores impulsada por el Departamento de Estado de EEUU en diciembre de 2025 para construir cadenas de suministro de chips, inteligencia artificial y tierras raras desvinculadas de China. El ministro de Comercio holandés, Sjoerd Sjoerdsma, cerró la firma en Washington tras una reunión con el secretario de Comercio Howard Lutnick. Países Bajos participaba desde el inicio como socio no firmante y, con su entrada oficial, la alianza suma 16 miembros.
La adhesión convierte a Países Bajos —sede de ASML, fabricante único de las máquinas de fotolitografía ultravioleta extrema que utilizan TSMC, Samsung, Intel o SK Hynix— en una pieza central del bloque antichino. Sin embargo, la firma no ha disipado las fricciones bilaterales. Sjoerdsma rechazó de plano la ley MATCH, una propuesta bipartidista estadounidense que obligaría a empresas como ASML a suspender el mantenimiento de equipos ya vendidos a China bajo amenaza de perder acceso a componentes, software y clientes estadounidenses. "El punto de partida de Países Bajos es que cada país es responsable de sus propias leyes", declaró el ministro.
Pax Silica y la ley MATCH representan la fase más ambiciosa de la estrategia de desacoplamiento tecnológico entre Washington y Pekín, que arrancó en 2019 con el veto a Huawei, se intensificó en 2022 con los controles de exportación de Biden y se ha recrudecido en 2026 con restricciones cruzadas a GPU, tierras raras y componentes de fabricación.
