Owen Fraser, residente en Escocia, ha publicado una carta al editor en The Guardian para cuestionar la política de transporte público que penaliza a quienes no utilizan aplicaciones móviles. El autor, que utiliza un sistema operativo no estándar en su teléfono para evitar los modelos 'siempre en línea' de Android e iOS, denuncia que la compra de suscripciones de transporte depende exclusivamente de la disponibilidad de una app específica. En su caso, la diferencia entre el precio de un pase semanal de First disponible en el autobús y el pase mensual exclusivo de su aplicación le cuesta 264 libras esterlinas adicionales al año. Fraser argumenta que este modelo es inaceptable en el contexto actual de los costes de vida y sostiene que el transporte público accesible no debe depender del software informático del pasajero. Aunque Escocia ofrece un sistema más inclusivo al hacer el transporte gratuito para menores de 22 años con una tarjeta física nacional, Fraser señala que el problema es más general en el Reino Unido. Critica que muchas empresas, como los supermercados, han desplazado sus esquemas de lealtad exclusivamente a aplicaciones, limitando el acceso a servicios básicos para quienes prefieren o no pueden usar dispositivos móviles. La carta se enmarca en una discusión más amplia sobre el impacto de la tecnología en la educación y la vida diaria de los niños, abogando por una solución unificada que garantice la accesibilidad física y digital.
