Oura, la empresa finlandesa de origen con sede global en San Francisco que fabrica anillos inteligentes para el seguimiento de la salud, ha anunciado la suspensión indefinida de su plan de salida a bolsa (IPO) valorada en 15.000 millones de dólares. La decisión, comunicada días después de la presentación formal de los documentos, se atribuye a la "incertidumbre en el mercado de la oferta pública inicial" (IPO), según declaró la compañía. Este movimiento posiciona a Oura como la última gran tecnología que retrasa su listado público en Estados Unidos, un sector que los expertos señalan como cada vez más hostil debido a la volatilidad financiera global.
El anuncio llega en un momento crítico para la empresa, que había presentado documentos oficiales apenas una semana antes para ofrecer hasta 2.200 millones de dólares mediante la venta de 55 millones de acciones a un precio entre 40 y 44 dólares cada una. En el punto medio de ese rango, la valoración implícita de Oura habría alcanzado los 15.000 millones de dólares. Según los datos financieros proporcionados por la compañía, en su último año fiscal completo, que terminó el 30 de septiembre de 2025, Oura registró una ganancia antes de impuestos de 23,5 millones de dólares sobre ventas de 907,8 millones de dólares. Los resultados más recientes, correspondientes a los nueve meses hasta el 30 de junio de este año, muestran una mejora significativa: ingresos antes de impuestos de 70 millones de dólares sobre ventas de 1.200 millones de dólares. Esta tendencia positiva ha sido destacada por la dirección ejecutiva, que ha enfatizado el fuerte rendimiento de su producto estrella, el Oura Ring 5, y el crecimiento de su base de usuarios.
Tom Hale, director ejecutivo de Oura, defendió la decisión en un comunicado, afirmando: "Una salida a bolsa es solo un paso en nuestro viaje". Hale añadió que la empresa "tiene el lujo de elegir su momento" y que, en el meantime, se centrará en ejecutar las oportunidades comerciales futuras. Sin embargo, la suspensión tiene implicaciones financieras inmediatas para los inversores. Forerunner Ventures, un inversor temprano, estaba previsto para vender su participación del 9,3% en la oferta, lo que habría generadole unos 1.200 millones de dólares netos. Además, Oura planeaba utilizar la mayoría de los fondos de la IPO para pagar obligaciones fiscales relacionadas con las concesiones de acciones a empleados, una estrategia que ahora se ve retrasada. Los accionistas actuales, que constituyen la gran mayoría de las acciones a vender en la oferta, deberán esperar a encontrar liquidez, lo que podría afectar la estrategia de capitalización de la empresa.
El contexto de mercado es particularmente desfavorable. Según la firma de investigación Renaissance Capital, el mercado de la IPO tuvo un inicio sólido en el año, pero se debilitó en el tercer trimestre. Factores como la posible desaceleración en el gasto en inteligencia artificial, la reanudación de los aumentos de tipos de interés por parte de la Reserva Federal y el aumento de los rendimientos de los bonos de EE. UU. han contribuido a la incertidumbre. En particular, el rendimiento de la deuda estadounidense a 10 años alcanzó su nivel más alto desde 2007, lo que ha encarecido el endeudamiento y reducido la confianza de los inversores en las nuevas ofertas públicas. Holtec International, otra empresa de tecnología nuclear, también ha retrasado su listado recientemente, citando una "confluencia inusual de desarrollos" que ha deteriorado la confianza del mercado, incluyendo conflictos militares y tensiones comerciales.
A pesar de la incertidumbre, Oura ha mantenido un fuerte enfoque en su modelo de negocio recurrente. La empresa destaca que sus suscripciones representan el 20% de sus ventas en el último periodo, con márgenes brutos del 89%. Actualmente, Oura cuenta con 5,7 millones de miembros de pago, un aumento de 5 millones desde finales de junio, y espera un crecimiento del 90% en sus ingresos para el año fiscal 2026. La compañía ha asegurado que su decisión de posponer la IPO no está relacionada con una demanda judicial en curso, en la que se le acusa de publicidad falsa al afirmar que sus anillos pueden medir con precisión los patrones de sueño. Oura defiende que sus dispositivos estiman las etapas del sueño utilizando múltiples señales fisiológicas, como la frecuencia cardíaca y la temperatura, aunque la demanda argumenta que el sueño ocurre en el cerebro y no en el dedo.
En conclusión, Oura se encuentra en una encrucijada estratégica. Por un lado, su negocio está en expansión con una base de usuarios sólida y un modelo de ingresos recurrente prometedor. Por otro, la ventana de oportunidad para una salida a bolsa ha se cerrado debido a las condiciones financieras actuales. La empresa deberá ahora redefinir su estrategia de financiación y crecimiento, posiblemente recurriendo a nuevas rondas de financiación o a una reestructuración de sus obligaciones fiscales, mientras el mercado de la tecnología de consumo se adapta a un entorno de mayor cautela y costos de capital.
