Organizaciones de derechos humanos y de infancia han pedido al Gobierno británico que dé marcha atrás en sus planes de introducir tecnología de estimación facial de edad asistida por inteligencia artificial para evaluar a menores migrantes en frontera, al advertir que los modelos, defectuosos y sesgados racialmente, ponen en riesgo a los niños refugiados. La Fundación Helen Bamber reveló en mayo que, según datos del Ministerio del Interior, 755 menores fueron clasificados erróneamente como adultos al llegar al Reino Unido en 2025. Maddie Harris, de Humans for Rights Network, sostuvo que la IA constituye un "proceso barato" que no corregirá esos errores y señaló que los niños negros procedentes de zonas de conflicto, en particular de Sudán y Somalia, ya son "adultizados" por el sistema y podrían acabar en centros de detención junto a adultos o ser expulsados. El Ministerio del Interior ha admitido que los mejores sistemas presentan un margen de error de 30 meses. En mayo, el Gobierno adjudicó un contrato a la alemana Cognitec; una investigación de Lighthouse Reports de junio detectó sesgos contra personas del África subsahariana, con sobreestimación de la edad de los menores. Foxglove, Refugee and Migrant Children's Consortium y Migration and Tech Monitor se han sumado a las críticas, esta última al calificar la práctica de "neofrenología". El Ministerio del Interior defiende que la IA se usará como apoyo a los funcionarios de inmigración y que las evaluaciones de edad son vitales para la seguridad fronteriza.
