OpenAI anunció este martes que un sistema de 10.000 agentes de inteligencia artificial coordinados con su modelo GPT-6 Astra resolvió en 88 horas una demostración analítica de 100 páginas del problema de Navier-Stokes, uno de los seis Problemas del Milenio, por cuya solución el Instituto Clay otorga un millón de dólares. Las ecuaciones describen el movimiento de fluidos como el agua o el aire y tienen aplicaciones en aviación, meteorología y biomedicina.
Sin embargo, el matemático Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, reveló que él y Levent Alpöge, investigador de Anthropic (rival de OpenAI), trabajaban desde hacía meses en una solución basada en la estrategia desarrollada durante casi una década por los españoles Diego Córdoba (ICMAT) y Luis Martínez-Zoroa (Universidad CUNEF). Según Buckmaster, OpenAI aceleró su demostración tras conocer estos trabajos y le ofreció sumarse al proyecto exigiendo apartar a Alpöge por trabajar para Anthropic. Cuando Buckmaster rechazó el trato, afirma que la compañía le trasladó veladas amenazas sobre su carrera académica.
El matemático de OpenAI Sebastien Bubeck negó las acusaciones y aseguró que el modelo resolvió el problema de forma independiente, aunque reconoció que comenzaron el 1 de septiembre tras un rumor vinculado a Alpöge y Buckmaster. Diego Córdoba, que rehúsa la polémica, explicó que él y Martínez-Zoroa llevan entre cinco y seis años desarrollando una estrategia nueva basada en la fuerza. Su mentor, Charles Fefferman (medalla Fields), considera que los verdaderos protagonistas son los dos españoles, y Buckmaster afirma que Martínez-Zoroa merece la medalla Fields.
