Sam Altman ha confirmado a Fortune que OpenAI no saldrá a bolsa en 2026, retrasando el debut hasta al menos 2027. El fundador argumenta que el momento es desaconsejable debido a las preocupaciones actuales sobre la seguridad de la inteligencia artificial, priorizando el año para la alineación de la empresa. Esta decisión se toma tras la presentación confidencial de su S-1 en junio, que permitía revisar las cuentas ante la SEC sin publicación pública inmediata.
La empresa enfrenta una situación financiera crítica: tras una ronda de 122.000 millones de dólares en febrero, su valoración alcanzó los 852.000 millones. Sin embargo, los documentos internos revelan que en el primer trimestre registró 5.700 millones de ingresos y quemó 3.700 millones de caja. La previsión acumulada de quema de caja hasta 2030 asciende a 665.000 millones, mientras que el gasto en cómputo previsto para ese año es de 750.000 millones, frente a los 600.000 estimados en febrero. OpenAI no espera ser rentable hasta 2030.
Este retraso contrasta con Anthropic, que busca su propia salida a bolsa y ha anunciado beneficios operativos consecutivos. Altman ha utilizado argumentos similares en 2023, citando la complejidad de la superinteligencia. Además, OpenAI enfrenta un litigio judicial con Apple y una estructura empresarial descrita por Altman como 'increíblemente complicada'. Mientras tanto, la empresa continuará financiándose en privado, evitando la obligación legal de publicar sus pérdidas y compromisos trimestralmente.
