La keynote de Nvidia en la Computex de Taipéi, a cargo de su fundador Jensen Huang, presentó una nueva plataforma de "PC personal de IA" llamada RTX Spark, desarrollada con Microsoft y los principales fabricantes del sector. Durante dos horas, Huang repitió que "el cómputo es ingreso" y aclaró que las nuevas CPU ya no se diseñan para personas, sino para agentes de inteligencia artificial.
El presentador citó como ejemplo de esta nueva lógica frases como "los tokens son ahora unidades rentables" y "cada token es ingreso". La presentación, descrita por la prensa especializada como distópica, defendió que la IA triplica la productividad de los empleados, una afirmación que Nvidia sustenta con cifras macroeconómicas: según Huang, los 3 billones de dólares en salarios de las empresas generan ya un output cercano a los 9 billones. El periodista, que siguió el evento desde una de las 70 "fiestas de visionado" organizadas en Taiwán —al no recibir invitación directa de Nvidia—, contrapone esa promesa con casos documentados de uso irracional de tokens, como empleados de Amazon que lanzan consultas costosas e innecesarias por miedo a descender en rankings internos de consumo de IA.
El análisis se enmarca en un mercado de PC clásico en caída: la demanda de memoria y componentes para centros de datos de IA ha encarecido piezas básicas, consolas de hace cuatro años cuestan ahora varios cientos de euros más que en años anteriores y AMD ha relanzado procesadores para la plataforma AM4, con diez años de antigüedad, para aprovechar la memoria DDR4 ya instalada.
