Nueva York se convertirá el 1 de octubre en la primera ciudad de Estados Unidos en prohibir las suscripciones engañosas, según anunció la oficina de protección al consumidor local. La normativa, aprobada este viernes, contempla multas de 525 dólares por cada suscripción activa a empresas que no ofrezcan un mecanismo claro de cancelación, además de la devolución de las cantidades cobradas y sanciones adicionales. La regla, enmarcada en una agresiva ofensiva del alcalde Zohran Mamdani, afecta a gimnasios, servicios de streaming y otras suscripciones automáticas, un negocio que el Roosevelt Institute estima genera miles de millones al año y que podría ahorrar a los neoyorquinos hasta 162,5 millones anuales. En paralelo, el consistorio abrió un proceso de consulta pública para aprobar una norma sobre «cargos basura» que obligaría a anunciar el precio total de cualquier bien o servicio, incluidas tasas obligatorias, en el caso de apartamentos, hoteles o alquiler de coches. La propuesta busca corregir un mercado distorsionado por prácticas como «gestión de caldera» o «estilo de vida», que inflan cientos de dólares el coste real del alquiler en una ciudad donde cerca del 70 % de los residentes vive de alquiler. Las medidas se producen después de que un juez federal anulara en 2025 la norma nacional de cancelación con un clic impulsada por la Administración Biden. La FTC de Donald Trump prevé aprobar un reglamento similar en los próximos meses.
