Nueva York se ha convertido en la primera ciudad de Estados Unidos en aplicar una regla de cancelación por clic, obligando a las empresas a facilitar la cancelación de suscripciones tan fácilmente como el registro. Esta medida, efectiva desde el jueves, permite a los residentes presentar quejas ante el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP) si una empresa retrasa la cancelación o no informa sobre la renovación automática. El objetivo es ahorrar a los neoyorquinos entre 21,5 millones y 162,5 millones de dólares anuales, según estimaciones del gobierno municipal.
La implementación local fue posible tras un fallo de la Corte Federal que invalidó una versión similar a nivel nacional por problemas procedimentales. Samuel Levine, exjefe de protección al consumidor de la Comisión Federal de Comercio (FTC) bajo Lina Khan, lideró la iniciativa. Levine destaca la rapidez del proceso en Nueva York, donde la regla se aprobó y entró en vigor en un año, a diferencia de la experiencia federal que tardó más de cuatro años. El portal de quejas, desarrollado por el equipo de Tecnología de Interés Público (PIT) de la alcaldía en diez semanas, ofrece una experiencia de usuario diseñada para evitar la complejidad de las oficinas gubernamentales tradicionales. Las empresas que incumplan la norma enfrentan multas que comienzan en 525 dólares por infracción. La medida busca restaurar la confianza en el gobierno y ofrecer una alternativa más efectiva que las iniciativas federales actuales, que aún no han logrado una implementación uniforme.
