Un vehículo robótico de dos brazos de Northrop Grumman, bautizado como MRV, despegó el martes a bordo de un cohete de SpaceX en una operación privada de salvamento espacial destinada a instalar propulsores de extensión de vida útil en satélites de comunicaciones sin combustible. Es la segunda misión de rescate de satélites lanzada este mes, dentro de un creciente negocio orientado a prolongar la vida operativa de las naves espaciales y ahorrar costes de reemplazo.
El MRV dedicará el próximo año a maniobrar hasta situarse en la órbita geoestacionaria, a 36.000 kilómetros de altitud, donde orbitan cientos de satélites de comunicaciones que permanecen fijos respecto a la Tierra. Tras acoplarse a mediados de 2027, el robot del tamaño de una furgoneta empleará sus brazos de tres metros para fijar un propulsor a cada satélite envejecido y, después, pasará al siguiente. Cada propulsor, del tamaño de una lavadora, proporcionará el impulso necesario para mantener operativo durante varios años más un satélite agotado.
Los primeros clientes del servicio son los operadores SES, de Luxemburgo, y Optus, de Australia, que evitarán así costes millonarios. Northrop Grumman ya realizó misiones similares en 2019 y 2020. La empresa prevé futuras versiones capaces de reparar, reubicar satélites en activo y retirar satélites muertos de órbitas muy congestionadas, en colaboración con el Laboratorio de Investigación Naval de EE.UU. y la DARPA.
