Un spacecraft equipado con dos brazos robóticos flexibles ha partido hacia la órbita geoestacionaria a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, iniciando una misión prevista de una década para abrir nuevas fronteras en el mantenimiento de satélites en órbita. El Mission Robotic Vehicle (MRV), propiedad de Northrop Grumman, despegó el martes desde la estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida, acompañado de tres pequeños módulos de propulsión (MEP) que funcionan como naves independientes. El Falcon 9 desplegó los cuatro vehículos en aproximadamente una hora y deberán invertir cerca de un año en maniobrar desde su órbita inicial elíptica hasta una órbita circular a más de 35.700 kilómetros sobre el ecuador, donde viajarán al ritmo de rotación terrestre junto a satélites de comunicaciones, alerta de misiles y observación.
El MRV está considerado el satélite de servicio más sofisticado lanzado hasta la fecha. En 2016, China puso en órbita geoestacionaria una nave con brazo robótico y en 2021 lanzó el Shijian-21 (SJ-21), dedicado en teoría a la mitigación de basura espacial, que se acopló a un satélite de navegación inactivo para reubicarlo. En enero de 2025, China lanzó la misión de repostaje SJ-25, que se acopló al SJ-21 meses después, completando la primera demostración de reabastecimiento de combustible a esa altitud, lo que podría extender su vida útil y permitirle visitar y recolocar otras naves en la órbita geoestacionaria.
