Un artículo viral de Nikkei aseguraba que Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle acumulan 1,65 billones de dólares en deuda oculta. Un análisis de sus presentaciones ante la SEC desmonta esa cifra: la suma corresponde a 821.400 millones de dólares en arrendamientos aún no iniciados y 829.200 millones en compromisos de compra y construcción, distribuidos entre uno y treinta años. Ninguno de los dos conceptos equivale a deuda financiera. La deuda con intereses reconocida por las cinco compañías ronda los 430.000 millones de dólares, y su pasivo total asciende a 1,35 billones, equivalente al 81% de sus ingresos anuales combinados. Todos estos datos figuran en los informes públicos 10-Q y 10-K.
El análisis distingue tres categorías: préstamos (financiación ya recibida), arrendamientos no comenzados (contratos firmados para activos que aún no están disponibles, como centros de datos en construcción) y compromisos de compra (contratos ejecutorios por chips, servidores, energía o inventario que no se contabilizan automáticamente como deuda). Calificar el pasivo total como deuda y compararlo con flujos futuros de pagos contractuales sin descontar distorsiona la imagen financiera de las empresas. La comparación con Enron carece de base, ya que no se identifican vehículos opacos ni vulneraciones contables. El total de compromisos representa el 98,9% de los ingresos anuales y el 62,1% de los activos agregados, una magnitud relevante pero no oculta.
