El ensayo "You Weren't Meant to Have a Boss", del escritor y programador Paul Graham, defiende la tesis de que los empleos convencionales en grandes organizaciones son antinaturales para la mente humana, de forma análoga a como la dieta moderna lo es para el cuerpo. Publicado originalmente en 2008, el texto parte de la observación de Graham durante años trabajando con más de doscientos fundadores de startups: estos, a pesar del estrés, muestran una vitalidad intelectual que no se encuentra en los empleados de grandes empresas, similar a la diferencia entre un león salvaje y uno de zoológico. Graham recurre a la biología y la antropología para sostener que los humanos están diseñados para cooperar en grupos de entre ocho y veinte individuos, como las bandas de cazadores-recolectores. Sin embargo, la tecnología ha hecho posible empresas con cientos o miles de empleados, que se dividen en unidades pequeñas pero las coordinan mediante jefes, creando una estructura jerárquica en árbol. El problema, explica, es que en esa estructura cada grupo de nivel superior trata a todo el grupo inferior como una sola persona virtual, lo que reduce la libertad de los individuos en proporción inversa al tamaño del árbol. El resultado es un entorno laboral que se siente correcto por el tamaño del equipo inmediato, pero que está vaciado de iniciativa personal: es un "falso tribu". Graham compara los empleos en grandes compañías con el jarabe de maíz de alta fructosa: tiene el sabor de algo que debería gustarnos, pero carece de los nutrientes esenciales. Del mismo modo que la comida normal en Estados Unidos es perjudicial para la salud, el trabajo normal en una gran empresa lo es para la creatividad. Los programadores son especialmente vulnerables, porque su trabajo consiste en crear y, en una gran organización, el código heredado y las restricciones burocráticas dificultan la innovación. Graham concluye que las startups, aunque minoritarias, representan una forma de trabajar más acorde con la naturaleza humana, asumiendo riesgos e incertidumbre a cambio de autonomía y propósito.
No estabas destinado a tener un jefe
Fuentes:
You Weren't Meant to Have a Boss
