La idea de que podemos 'reprogramar' nuestro cerebro es un concepto popular, impulsado por la promesa de recuperación tras accidentes cerebrovasculares, traumas o el aprendizaje de nuevas habilidades. Esta noción, aunque atractiva, se basa en una metáfora engañosa: la de 'reprogramación'. Si bien el término es fácil de entender, simplifica en exceso la realidad de la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para cambiar y formar nuevas conexiones a lo largo de la vida.
La metáfora de 'reprogramación' se originó en la ingeniería, donde implica reemplazar componentes defectuosos. Esta analogía se trasladó al campo de la neurociencia a principios del siglo XX, comparando el sistema nervioso con el cableado eléctrico de una casa. La revolución en la neurociencia en la década de 1960, que demostró la capacidad del cerebro para reorganizarse después de un daño, alimentó aún más esta idea, sugiriendo que el cerebro podía adaptarse y las personas podían cambiar. Técnicas de imagen cerebral
