NetHack, lanzado en 1987 y aún mantenido por su equipo de desarrollo, figura en la colección del MoMA como una de las piezas culturales relevantes del videojuego. Un usuario decidió integrar el binario original sin modificar en su aplicación comunitaria alojada en un servidor compartido y descubrió que el título incorpora, sin que nadie lo destaque, funciones multijugador desde los años ochenta: mediante los archivos bones, el fantasma y el inventario maldito de un jugador muerto en un nivel quedan guardados en disco, de modo que otro usuario que acceda más tarde desde la misma máquina se topa con esa tumba y su correspondiente aparecido.
El texto repasa otros comportamientos inesperados del juego: la posibilidad de empuñar un cadáver de cockatrice como arma con guantes, el efecto de escribir Elbereth en el suelo para espantar monstruos, y un sistema de interacciones con objetos (untar, frotar, sentarse, patear) que contempla prácticamente cualquier elemento. El autor destaca que el juego sigue recibiendo parches, funciona sobre un equipo modesto mediante terminal de texto y que en servidores públicos como Hardfought y nethack.alt.org (NAO) conviven variantes y roguelikes inspirados, además de bones competitivos entre jugadores. NAO y Hardfought aplican, además, un parche que reutiliza el "demonio del correo" para enviar mensajes de espectadores directamente al jugador dentro de la partida.
