El consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, ha encendido las alarmas sobre la creciente concentración de poder en el sector de la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, ha confirmado que su compañía está negociando un acuerdo con la china DeepSeek para integrar sus modelos de bajo coste en sus servicios. Las declaraciones, realizadas en una entrevista con The Wall Street Journal y en un artículo de opinión publicado en su blog personal, marcan un giro estratégico significativo para la empresa que durante años fue el principal valedor de OpenAI.
Nadella ha sido tajante al advertir que "la sociedad no tolerará que unos pocos modelos y empresas asuman todo el aprendizaje". Según recoge el diario El Diario, el directivo critica que gigantes como OpenAI, Anthropic o Google absorban de forma masiva el conocimiento laboral de toda la sociedad para entrenar sus sistemas, lo que podría dejar a las personas sin acceso al conocimiento práctico acumulado durante generaciones. Sus palabras llegan después de que el propio Sam Altman, líder de OpenAI, protagonizara discursos apocalípticos sobre el impacto de la IA en el empleo. Microsoft, que invirtió decenas de miles de millones de dólares en OpenAI entre 2023 y 2025, poseía acceso prioritario a sus modelos a cambio de esas inyecciones de capital. Sin embargo, el interés de otros inversores por entrar en OpenAI llevó a una renegociación del acuerdo que dejó a Microsoft sin ese papel protagonista en la toma de decisiones, aunque conserva aproximadamente un 27% de las acciones de la desarrolladora de ChatGPT.
Esta pérdida de ventaja ha obligado a Microsoft a replantear su estrategia. Según la firma de análisis Recon Analytics, los usuarios de Copilot, la herramienta de IA de Microsoft, están optando por alternativas de la competencia como Gemini de Google. Ante la falta de un modelo de vanguardia competitivo propio, la multinacional ha decidido orientar sus recursos hacia el desarrollo de productos basados en modelos más económicos y accesibles.
En un artículo publicado en su blog y recogido por TechCrunch, Nadella profundiza en otra dimensión del problema: el uso de los datos empresariales. "Esencialmente pagas por la inteligencia dos veces: una con dinero y otra con algo aún más valioso, el conocimiento propietario que debes revelar para hacer que esa inteligencia sea útil", escribió. Según el directivo, las empresas están enseñando a los modelos las particularidades de sus negocios cada vez que un usuario corrige una respuesta, y ese conocimiento acaba destilándose en know-how institucional que un competidor jamás podría comprar.
Para resolver esta asimetría, Nadella propone que las empresas retengan la propiedad de sus datos y construyan sus propios "entornos de aprendizaje propietarios" en la nube, lo que convenientemente beneficiaría a Azure, la plataforma cloud de Microsoft. También aboga por capas de orquestación que permitan cambiar entre modelos de distintos proveedores sin quedar atrapado en uno solo, una idea que coincide con el creciente uso de herramientas conocidas como AI gateways.
La estrategia de Microsoft pasa ahora por diversificar sus alianzas. La compañía negocia la integración de DeepSeek en sus servicios, un proveedor chino de bajo coste acusado por gigantes estadounidenses de copiar sus sistemas. En febrero, Anthropic acusó a laboratorios chinos de enviar millones de prompts a Claude para mejorar sus propios modelos, un caso de destilación que ha alimentado el debate sobre controles de exportación. Precisamente, Nadella defiende en su blog que si los creadores de modelos pueden entrenar libremente con datos públicos, las empresas deberían poder estudiar o destilar esos modelos en igualdad de condiciones. Esta postura resulta beneficiosa para su nuevo socio chino, pero abre un frente de tensión con socios tradicionales como Anthropic, con quien Microsoft también mantiene una asociación comercial. El movimiento podría desencadenar una guerra de precios en el sector que obligue a OpenAI y Anthropic a replantear sus tarifas.
En definitiva, Microsoft atraviesa una etapa de reinvención tras perder su posición privilegiada en OpenAI. Nadella ha pasado de ser el principal impulsor de los modelos de vanguardia a convertirse en uno de sus críticos más visibles, defendiendo un ecosistema de IA más distribuido, más barato y bajo mayor control de los usuarios y las empresas. La incógnita ahora es si esta apuesta por la democratización es una convicción genuina o una respuesta táctica a su nueva posición en el mercado. Lo que parece claro es que la era de la concentración de poder en torno a unos pocos modelos está tocando a su fin, al menos según el discurso del gigante que durante años la alentó.
