N+1, la revista socialista de Brooklyn que dejó de fabricar estrellas literarias

Fuentes: N+1 — the essay in first person, the literary glory years, and what changed

N+1 es una pequeña revista socialista fundada en 2004 en Brooklyn por un grupo de egresados de Harvard. Durante los años 2010 se convirtió en una cantera de voces literarias de primer nivel —Elif Batuman, Andrea Long Chu, Wesley Yang o Tony Tulathimutte—, lo que generó entre los escritores millennials una mezcla de admiración y recelo: publicar allí era sello de calidad, pero también motivo de debate sobre su línea editorial. La autora de este ensayo analiza los cuatro últimos números para explicar por qué la publicación ha perdido parte de ese aura.

El formato se mantiene fiel a su identidad: arranca con la sección editorial The Intellectual Situation, continúa con breves piezas políticas, concede el grueso del número a ficción y ensayo en primera persona, y cierra con reseñas. Los artículos suelen estar escritos desde la experiencia vivida por autores de izquierdas que narran aspectos de su trabajo o su vida. La autora destaca el texto de Hannah Zeavin sobre su adolescencia en el grupo ultrista RevCom, en torno a Bob Avakian, como uno de los mejores que ha leído en la revista: un retrato honesto de una militancia absorbente que no sobrevivió al peso de la historia. También elogia la pieza de Lily Scherlis sobre una terapia de grupo de alta intensidad en el Tavistock Institute, descrita como una experiencia extraña pero anclada por la voz autobiográfica de la autora.

El ensayo compara además N+1 con The Drift, revista más joven (2020) nacida para emularla y superarla, con un rechazo explícito al ensayo en primera persona. La conclusión es que N+1 conserva una calidad notable, pero ya no produce el mismo efecto de revelación que en su década gloriosa.