Cinco compañías de agua de Inglaterra han activado prohibiciones de uso de mangueras que afectan a más de ocho millones de hogares, en un contexto de calor extremo y déficit de lluvias que ha tensionado el suministro en el sureste del Reino Unido. La medida impide regar jardines, lavar coches y ventanas o llenar piscinas, y se aplica mientras las cuencas de East Anglia, Hampshire y la isla de Wight se encuentran en estado de "sequía meteorológica prolongada", un escalón por debajo de la sequía formal. Gales y el conjunto del Reino Unido presentan, en cambio, niveles "normales"; solo el río Lossie, en el noreste de Escocia, registra "escasez significativa", la categoría más extrema.
Las reservas de agua subterránea, clave para el sureste inglés, se mantienen cerca de la media tras recargarse con un invierno más húmedo de lo habitual, aunque los acuíferos responden con lentitud a los cambios climáticos, lo que puede prolongar los episodios de sequía. El Met Office prevé veranos más secos en el futuro por el calentamiento global, y científicos de las universidades de Reading y el UK Centre for Ecology & Hydrology advierten de que una atmósfera más cálida acelera la evaporación y el agotamiento del suelo.
Un informe crítico sobre el sector hidráulico inglés y galés ha señalado la histórica infrainversión en infraestructuras. El Gobierno y las empresas planean construir nueve embalses nuevos en Inglaterra antes de 2050, además del ya en obras en Havant Thicket, mientras la Agencia de Medio Ambiente no descarta imponer más restricciones y extender los contadores inteligentes para reducir fugas y demanda.
