Una ola de calor marina podría alcanzar niveles "extremos" en aguas del Reino Unido esta semana, según la Met Office. El fenómeno afecta ya a las costas del este y sur de Inglaterra, donde la temperatura del mar supera entre 4 y 5 °C la media estacional, alimentada por las "cúpulas de calor" que en mayo y junio dispararon las temperaturas atmosféricas y por el calentamiento oceánico de larga duración vinculado al cambio climático.
El sur del mar del Norte y el canal de la Mancha, someros y proclives a calentarse con rapidez, son las zonas más expuestas. La científica Zoe Jacobs, del National Oceanography Centre de Southampton, advirtió de que ya se registran temperaturas propias de pleno mes de agosto y de que, si el episodio se prolonga, podrían producirse "impactos serios" en los ecosistemas. Entre los hábitats más vulnerables figuran las praderas de posidonia y los bosques de kelp, adaptados a aguas frías, cuyo estrés térmico puede reducir su crecimiento o provocar mortandades masivas.
Los efectos se extienden a la fauna: especies de aguas frías como el bacalao retroceden hacia el norte, mientras proliferan especies de aguas cálidas, en especial el pulpo, cuya presencia crece en el suroeste inglés. Matt Frost, del Plymouth Marine Laboratory, recordó que, aunque la llegada de nuevas especies resulta llamativa, también comporta riesgos: competencia con especies nativas, transmisión de enfermedades y presión sobre cangrejos, bogavantes y vieiras.
La Met Office advierte de que, de no reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero, las condiciones de ola de calor marina podrían convertirse en habituales a mediados o finales de siglo.
