Mujeres pagan por escaneos faciales que puntúan su belleza y recomiendan cirugías

Fuentes: ‘It confirmed my flaws’: women are paying for face scans that score beauty and suggest excessive procedures

Servicios como Qoves, Facemaxify y Epica han convertido el análisis facial en un negocio: cobran entre 150 y 330 dólares por evaluar los rasgos de una persona con el argumento de la "armonía facial" y la ciencia, y al final recomiendan procedimientos estéticos, cirugías o productos de afiliados. El reportaje recoge los casos de Danielle, una exempleada de 37 años en Colorado que gastó 330 dólares en un informe de 30 páginas que le sugirió rinoplastia, blefaroplastia, cantopexia, implantes de mentón y pómulos, microblading, bótox y rellenos; y de Océane, una francesa de 25 años que obtuvo su análisis por 80 dólares de envío exprés y, aunque no le recomendaron tocarle la nariz, dijo que el reporte "confirmó mis defectos". Ambas arrastraban inseguridades previas alimentadas por las redes sociales y por el entorno familiar. Expertos como la psicóloga Tracy Vaillancourt, citada por Qoves en su marketing, advierten del riesgo para personas con dismorfia corporal, baja autoestima o antecedentes de trastornos alimentarios: las restricciones de edad (18 años) se sortean con facilidad y no existen filtros reales para usuarios vulnerables. Además, varios de los estudios académicos invocados para respaldar estos servicios son de alcance limitado y sus autores se desvinculan del uso comercial que se les da. El sector forma parte de la tendencia conocida como looksmaxxing, que promete ventajas laborales y sociales a cambio de intervenciones estéticas cada vez más invasivas.