Morillo de Tou, pueblo del Pirineo aragonés sumergido en 1969 por el embalse de Mediano durante el franquismo, fue rescatado del abandono a partir de 1985 por Comisiones Obreras. Tras casi 100.000 horas de trabajo voluntario —muchas de ellas de jóvenes en riesgo de exclusión, con un 95% de reinserción laboral—, CCOO adquirió la propiedad en 2000 y la convirtió en un complejo turístico que registra 40.000 pernoctaciones anuales y hasta 700 visitantes diarios en agosto. El Decreto Legislativo 1/2016 del Gobierno de Aragón reconoció la figura de "pueblo recuperado con fines turísticos", aplicable a Morillo de Tou junto a Aldea de Puy, Búbal, Ligüerre de Cinca y Ruesta. La oferta incluye hotel, hostal, apartamentos, bungalows y camping con tarifas por debajo de la media. CCOO celebra el 40º aniversario con un vídeo conmemorativo; su secretario general en Aragón, Manuel Pina, habla de "convertir el olvido en oportunidad para el Sobrarbe". En el conjunto de pueblos rescatados destaca también Ligüerre de Cinca, cedido a UGT en 1986, con cerca de 40 bodas anuales, y Ruesta, cedido a CGT en 1988, con albergues y casa cultural. Búbal, en cambio, siguió un programa educativo estatal y avanzó más despacio. El reportaje repasa también el impacto franquista: más de 500 pueblos bajo el agua, casos como Granadilla en Cáceres o Vilarinho da Furna en Portugal.
