Moda como identidad: cómo las estéticas virales convirtieron a la generación Z en personajes de consumo

Fuentes: Moda como identidad: cómo las estéticas virales convirtieron a la generación Z en personajes de consumo

La moda ha dejado de vender prendas para vender identidades completas. Estéticas virales como clean look, coquette, balletcore, cottagecore o office siren no se reducen a una paleta de colores o un tipo de ropa: definen un personaje con su peinado, maquillaje, decoración, hábitos, lecturas e incluso tipo de café. En este nuevo marco, la generación Z ya no quiere parecerse a una celebrity, sino convertirse en un personaje etiquetable y reconocible por el algoritmo de TikTok.

El cambio de canal es clave: las revistas de tendencias han sido sustituidas por vídeos cortos con hashtags como #oldmoney, #darkacademia o #corporategirl, que funcionan como comunidades de reinterpretación del personaje. Frases como "get ready with me as a corporate girl" o "how to romanticize your life" ilustran cómo el contenido ya no enseña qué comprar, sino cómo adoptar la vida asociada a esa estética.

Marcas como Miu Miu, Skims o Brandy Melville han entendido el giro y construyen universos estéticos completos, no solo colecciones. La responsable de redes sociales Rose Verret, de Distribution Kathleen, explica que la estética de nicho permite diferenciarse en un mercado saturado mediante colecciones limitadas y exclusivas. La psicóloga Jennifer Heinen, por su parte, advierte de que estas etiquetas reformulan la necesidad humana de pertenencia e identidad en categorías de contenido buscables y comprables, una espiral de consumo especialmente rentable porque la compra nunca se cierra: siempre hay un producto más para perfeccionar el personaje.