Microsoft sube entre un 7% y un 10% el precio de las licencias OEM de Windows

Fuentes: Microsoft sube el precio de las licencias de Windows, 20minutos.esT3clickbait

Microsoft ha incrementado entre un 7% y un 10% el precio de las licencias OEM de Windows desde el pasado mes de julio, según ha informado el diario taiwanés United Daily News, una decisión que previsiblemente encarecerá el coste final de los ordenadores personales y portátiles con Windows preinstalado en torno a un 5% durante el tercer trimestre del año. La medida se produce en un contexto especialmente complicado para el mercado del PC, marcado por la escalada de precios de componentes clave como la memoria RAM, los SSD y ciertos procesadores, presionados por la creciente demanda de servidores destinados a cargas de trabajo de inteligencia artificial.

Las licencias OEM son aquellas que los fabricantes adquieren para preinstalar el sistema operativo en equipos nuevos y que, en la práctica, también gozan de gran popularidad entre los consumidores individuales por su precio reducido. Según datos recogidos por MuyComputer, una licencia retail de Windows 11 Home cuesta alrededor de 145 euros, mientras que una OEM puede adquirirse por menos de 20 euros en diversas tiendas online, una diferencia que explica su alta demanda en el mercado general. Hasta ahora, Microsoft aplicaba incrementos anuales de un solo dígito bajo a estas tarifas, pero la presión derivada de la crisis de componentes ha empujado a la compañía a elevar la subida al rango del 7-10%.

El impacto de esta subida no será uniforme. Microsoft estructura sus tarifas OEM en función de las características del equipo, especialmente del nivel de procesador, de modo que los ordenadores con chips más potentes asumirán un coste de licencia superior al de los modelos más básicos. Esto significa que los equipos de gama alta resultarán proporcionalmente más afectados que los de gama baja, una dinámica que también acabará trasladándose al precio de las licencias OEM que se venden directamente al consumidor en comercios digitales.

Según las fuentes consultadas, los fabricantes consideran que los precios actuales de los equipos ya reflejan en buena parte este último incremento de Microsoft, por lo que el efecto de la subida podría pasar desapercibido para usuarios y empresas, especialmente tras los fuertes aumentos que ya han experimentado otros componentes durante 2026. En un mercado donde el precio de los PC ya acumula subidas notables por la crisis de memoria RAM, identificar qué parte del encarecimiento corresponde a cada elemento resulta cada vez más difícil.

Aunque Microsoft no ha ofrecido una explicación oficial sobre el momento elegido para aplicar esta subida, todo apunta a una decisión estratégica. Las licencias de software no se ven afectadas por la escasez física de componentes, por lo que el movimiento parece responder más a la necesidad de compensar la caída de ventas en el mercado del PC mediante un incremento de márgenes por unidad. En otras palabras, vender menos pero a un precio mayor para mantener los ingresos, una estrategia cuyos principales perjudicados vuelven a ser los consumidores.

La subida de licencias OEM no es un caso aislado dentro de la estrategia comercial de Microsoft. A finales de junio, la compañía anunció un aumento del precio de sus consolas Xbox en todo el mundo a partir del 1 de agosto, una medida que ya se ha hecho efectiva en Estados Unidos, Reino Unido y Europa. Los nuevos precios sitúan la Xbox Series S de 512 GB en 499,99 euros, la versión de 1 TB en 599,99 euros, la Xbox Series X digital en 749,99 euros y el modelo con lector de discos en 799,99 euros, tras incrementos de entre 100 y 150 dólares según la capacidad. Microsoft también ha dejado de fabricar el modelo de 2 TB.

De cara a los próximos meses, todo indica que el mercado del PC seguirá bajo presión. La combinación de una crisis de componentes estructurales, derivada del auge de la inteligencia artificial, con decisiones comerciales de los principales actores del sector, como Microsoft, apunta a un escenario de precios al alza tanto en equipos de sobremesa y portátiles como en consolas y dispositivos de entretenimiento digital. Para los consumidores, esto se traduce en un encarecimiento generalizado que probablemente seguirá marcando la tendencia durante el resto del año.