Microsoft ha anunciado un plan para reducir el consumo de RAM de Windows 11, con el objetivo prioritario de optimizar el sistema para equipos que cuentan con 8 GB de memoria, la configuración más extendida a nivel mundial. El anuncio, realizado por Pavan Davuluri, presidente de la división de Windows y dispositivos, a través de un artículo publicado en el blog oficial de Windows Insider y compartido en la red social X, forma parte de una estrategia más amplia que la compañía ha delineado para lo que resta de 2026.
La decisión llega en un contexto crítico para los usuarios de PC. Tal como recoge Xataka, el encarecimiento de la memoria RAM —provocado por el auge de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial— ha provocado un cuello de botella en el hardware doméstico que ha hecho prácticamente imposible renovar equipos para muchos usuarios. Ante la imposibilidad material de ampliar la memoria en sus ordenadores, la única salida viable para Microsoft es ajustar el sistema operativo para que funcione mejor con menos recursos.
En cuanto a la metodología, MuyComputer detalla las tres vías en las que Microsoft viene trabajando para mejorar la eficiencia de memoria: un sistema de asignación de memoria más eficiente que reduzca la sobrecarga en aplicaciones y componentes del sistema; la reducción del consumo de memoria en los componentes básicos del sistema; y la optimización de las aplicaciones basadas en WinUI 3, junto con la migración del compositor del sistema. Por su parte, Xataka añade un matiz relevante al señalar que la optimización también contempla la reducción del consumo en los componentes de Chromium y WebView2 integrados en el sistema operativo.
Ambas fuentes coinciden en que Microsoft no ha facilitado datos concretos sobre cuántos megabytes pretende ahorrar con estas mejoras ni ha ofrecido comparativas entre el antes y el después. Tampoco se ha especificado una fecha exacta de despliegue masivo. Sin embargo, ambas señalan el otoño como ventana temporal probable: las mejoras, según explicó Davuluri, han ido llegando progresivamente a los usuarios del programa Windows Insider durante los últimos meses y comenzarán a distribuirse de forma amplia en los próximos meses, con la actualización 26H2 prevista para finales de año como escenario más optimista según MuyComputer.
El problema de fondo es considerable. Windows 11 puede consumir más de 3 GB de RAM únicamente con el proceso de arranque, una cifra que puede duplicarse rápidamente con un uso básico del equipo al instalar aplicaciones o abrir el navegador. Para los millones de usuarios que trabajan con configuraciones de 8 GB —e incluso para quienes cuentan con los 4 GB mínimos exigidos por el sistema—, esta optimización promete ser especialmente beneficiosa, aunque ninguna de las fuentes garantiza resultados inmediatos.
Más allá de la memoria, el plan de Microsoft para 2026 abarca otras cuatro áreas estratégicas. La primera es la configuración inicial del sistema, con el objetivo de ofrecer una experiencia más rápida y eficiente desde el primer encendido del equipo. La segunda se centra en mejoras de estabilidad y fiabilidad, incluyendo una mayor calidad en las actualizaciones del sistema operativo. La tercera aborda las funciones familiares, con una configuración más rápida y un acceso simplificado a los controles parentales para facilitar la protección de menores. La cuarta apuesta por una interacción por voz más natural y fluida en las aplicaciones cotidianas, una línea en la que Microsoft lleva tiempo trabajando sin haber logrado todavía una adopción masiva.
Queda por ver si la optimización será realmente efectiva. Hasta que las mejoras lleguen de forma generalizada, quienes dispongan de 8 GB de RAM seguirán comprobando cómo el sistema devora una parte significativa de esa memoria antes incluso de abrir cualquier aplicación. Microsoft ha trazado el plan y ha marcado el calendario; ahora falta la parte más difícil: demostrar que adelgazar Windows es algo más que un anuncio.
