Una autora criada en una comunidad amish de Libby, en el noroeste de Montana, narra el progresivo abandono del Pennsylvania Dutch —llamado Deitsch por sus hablantes— a medida que su comunidad se abría al mundo exterior. Fundada en 1992 por la rama familiar de su padre, descendiente de Samuel Mueller, emigrante del siglo XVIII, la comunidad de Libby nació con una orientación más abierta en lo espiritual, pero inicialmente conservadora en prácticas. Con el tiempo, los miembros fueron adoptando coches, ropa moderna y, sobre todo, el inglés como lengua habitual: los matrimonios con parejas no amish, la tienda familiar y el contacto con vecinos no hablantes de Deitsch aceleraron esa transición.
En la universidad de Berkeley, la autora descubrió la abundante literatura académica existente sobre el Pennsylvania Dutch, lengua que ella misma había hablado en la infancia y que ahora se esfuerza por preservar. Con una beca, puso en marcha un proyecto de historia oral en vídeo: más de 24 horas de grabaciones de hablantes nativos en Deitsch, con subtítulos en inglés, pensadas como archivo cultural y lingüístico. El texto reflexiona sobre la vitalidad menguante de la lengua, las escisiones internas de la comunidad y la tensión entre tradición y asimilación, y deja entrever la satisfacción de haber convertido la experiencia personal en un documento para las generaciones futuras.
