Un narrador recuerda la figura de Aaron, un amigo de la infancia de personalidad compulsiva: el chico más brillante de su curso que, en lugar de aplicar sus capacidades a los estudios, se obsesionó con videojuegos como World of Warcraft, donde llegó a situarse entre los seis mejores del mundo, y con proyectos sucesivos (futbolista profesional, primer ministro, concursante de concursos televisivos). Cuando el resto del grupo de amigos entró en la universidad y se incorporó al mundo financiero en la City de Londres, Aaron quedó en el pueblo, trabajando en hostelería y perdiendo el contacto. Años después, el narrador descubre que Aaron ha gastado los ahorros que le dejó su padre en mercados de predicción no regulados, plataformas donde se apuesta por cualquier acontecimiento. Lejos de abandonar, Aaron decide crear su propio exchange de mercados de predicción y, con ayuda puntual del narrador, aprende a programar. Ambos viajan juntos a hackathones patrocinados por grandes empresas de inteligencia artificial, donde obtienen créditos para plataformas de IA que Aaron destina a construir una “fuerza privada”. En el camino, Aaron introduce recurrentemente la Hipótesis de la Simulación —comparando la realidad con su película favorita, The Truman Show— y muestra rasgos paranoides y competitivos, como cuando participa en un hackathón por su cuenta y gana, rompiendo el pacto de hacerlo juntos. El relato, que se interrumpe sin conclusión definitiva, retrata la complicada mezcla de afecto, lealtad y distancia que el narrador siente hacia un amigo inteligente pero autodestructivo, cuya energía canaliza hacia la programación y los mercados de predicción.
Mi amigo Aaron
Fuentes:
My Friend Aaron
