Meta ha anunciado una actualización de software para sus gafas inteligentes que desactivará la cámara del dispositivo cuando detecte que el LED de privacidad —el pequeño indicador luminoso que avisa de que se está grabando— ha sido manipulado o destruido físicamente. La medida busca cerrar el agujero de seguridad que había convertido al LED en un adorno opcional gracias a una floreciente industria clandestina de modificaciones.
El problema no era nuevo, pero se había agravado. Hasta ahora, las gafas solo bloqueaban la cámara cuando el LED estaba cubierto, por ejemplo con cinta adhesiva. Esa protección, introducida con la segunda generación del producto, era fácil de burlar: si en lugar de tapar la luz se destruía el diodo y se cortaba su circuito, el software no detectaba obstrucción alguna y la grabación continuaba sin señal visible para nadie. El proceso, de apenas 10 o 20 minutos, consiste en perforar la carcasa, destruir el LED y rellenar el hueco con resina. El resultado es casi indetectable a simple vista e irreversible.
Una investigación de la periodista Joanna Stern, publicada en junio, destapó una red de talleres aficionados en Estados Unidos que cobraban entre 50 y 100 dólares por eliminar el LED de las Ray-Ban Meta. Stern encontró anuncios del servicio en 30 estados, muchos de ellos en el propio Facebook Marketplace, y uno de los técnicos aseguró recibir entre ocho y nueve consultas en un solo día. Este tipo de negocios opera también en Europa y Asia, según recoge El Mundo.
Meta asegura que la nueva versión del software inutilizará la cámara cuando detecte que se ha usado esta técnica. La compañía insiste en que el LED, una luz blanca que parpadea durante la captura, no tiene interruptor de apagado y que sus gafas lo incorporan desde el primer día, algo que no puede decirse de los móviles o cámaras de acción. Alex Himel, vicepresidente de wearables de Meta, había adelantado la medida a The Verge pocas semanas antes, al lanzar unas gafas más económicas sin la marca Ray-Ban, reconociendo que la compañía era consciente del creciente uso indebido a medida que aumentaba la adopción del dispositivo.
Además del bloqueo de la cámara, Meta retirará anuncios, publicaciones y listados de Facebook Marketplace que ofrezcan estos servicios de manipulación. La compañía no descarta suspender cuentas y emprender acciones legales contra quienes los venden, tanto dentro como fuera de sus plataformas. No obstante, la tecnológica no ha explicado qué mecanismo empleará la nueva comprobación ni, sobre todo, si funcionará en las unidades ya modificadas que circulan en el mercado o solo en las que se alteren a partir de ahora.
La presión regulatoria y social es cada vez mayor. El fiscal general de Texas abrió en mayo una investigación sobre las gafas de Meta que cita expresamente la facilidad con la que puede ocultarse el indicador luminoso. Pensilvania tramita desde junio una ley que prohibiría fabricar, vender o grabar con gafas inteligentes sin luz indicadora funcional, y California estudia una norma similar que castigaría a quienes comercializan tecnología para desactivar estos avisos. A escala institucional, Nueva York prohibirá las gafas con cámara en todas sus salas de justicia a finales de julio, una decisión que llega después de que los tribunales de Filadelfia adoptaran una medida parecida y de que varias líneas de cruceros restringieran el uso de estos dispositivos en zonas comunes.
El contexto ayuda a entender la escalada. Meta ha recibido críticas por sus planes de incorporar reconocimiento facial a las gafas, tecnología que permitiría identificar a desconocidos en la calle. Además, según informó CNN, varios casos de hombres que acosaron a jóvenes grabándolas con las Ray-Ban Meta encendieron las alarmas en redes sociales y medios de comunicación. La Electronic Frontier Foundation llegó a recomendar en marzo no comprar el producto por la fragilidad de sus protecciones.
Con esta actualización, Meta intenta recuperar la confianza del público y adelantarse a una regulación que parece inevitable. La pregunta abierta es si el nuevo software será capaz de distinguir entre una manipulación casera y un LED simplemente sucio o dañado por el uso, y si realmente pondrá freno a un mercado clandestino que ya tiene miles de unidades modificadas en circulación.
