Meta, contra las cuerdas en la carrera de la superinteligencia, pero con tres cartas para remontar

Fuentes: Meta juega con más ventaja de la que parece en la carrera de la superinteligencia

Meta atraviesa uno de los momentos más turbulentos de su apuesta por la inteligencia artificial. En los últimos doce meses ha recortado 8.000 puestos de trabajo, acumula un clima laboral enrarecido y todavía no ha presentado un modelo de referencia que rivalice con los de OpenAI o Anthropic, mientras su gasto en infraestructura no deja de crecer. Un análisis de Semianalysis sostiene, no obstante, que la compañía dispone de tres ventajas ocultas que podrían acercarla al podio antes de lo esperado.

La primera es el dato. Meta instaló en los equipos corporativos un software que registra la actividad de los ingenieros con el fin de entrenar agentes; tras la reorganización, al menos 3.000 ingenieros trabajan ahora en entornos de aprendizaje por refuerzo, una vía reservada a quienes ya disponen de esos flujos de trabajo. La segunda es el cómputo: aunque no alcanza a los hiperescaladores, la empresa levantará centros de datos de más de un gigavatio y, según las proyecciones citadas, terminará el año con más capacidad que OpenAI y Anthropic juntas. La tercera es el talento: la compra de Scale AI por 14.000 millones de dólares y el fichaje de una quincena de investigadores procedentes de Anthropic, Google y OpenAI le han permitido reagrupar a especialistas de primer nivel.

El reportaje advierte de que esos recursos no garantizan el resultado. Las tensiones internas por la política retributiva y los recortes amenazan con dispersar el foco de la división de superinteligencia, el verdadero reto inmediato para Mark Zuckerberg.