Mercedes-Benz ha confirmado que no abandonará China, aunque presentará un plan estratégico más amplio para el país en 2027. Esta decisión se toma tras un tercer trimestre en el que las ventas de vehículos en el país cayeron un 31 % interanual, reduciendo los beneficios ajustados de la división de automóviles a 560 millones de euros y contrayendo el margen al 2,5 %. Ola Källenius, CEO de la compañía, argumenta que China es un pilar estratégico debido a su ecosistema tecnológico y su crecimiento, aunque admite que las condiciones del mercado se han deteriorado más de lo previsto. La crisis afecta especialmente a la gama alta, donde la demanda de lujo ha caído por la crisis inmobiliaria y la competencia de rivales locales en software y tecnología. Para mitigar estos problemas, Mercedes está revisando su producción y aprovisionamiento local, desarrollando el próximo Clase E eléctrico casi exclusivamente en China para reducir costes. Simultáneamente, la empresa busca diversificar su crecimiento hacia Estados Unidos, donde planea aumentar las ventas a 400.000 unidades anuales, y optimizar sus costes en Alemania mediante recortes salariales y nuevas inversiones en países de la Unión Europea como Hungría, Rumanía y Polonia.
