La disminución en la cantidad de estudiantes de secundaria en Estados Unidos, conocida como el 'demográfico cliff', está generando una crisis para las universidades, especialmente aquellas de carácter regional y local. A partir de 2011, la inscripción universitaria ha estado disminuyendo, y esta tendencia se agravará hasta 2041, con un impacto desproporcionado en estudiantes de bajos y medianos ingresos que tradicionalmente asistían a instituciones cercanas a sus hogares. Mientras que las universidades de prestigio con alcance nacional atraen a estudiantes de todo el país, las instituciones regionales enfrentan el cierre, lo que reduce las opciones para los estudiantes locales y perpetúa un ciclo descendente. El fenómeno se ve exacerbado por la creciente competitividad en las universidades de élite, donde la demanda supera la oferta, y por la pérdida de opciones locales, lo que lleva a una disminución general en el porcentaje de estudiantes que asisten a la universidad tras la secundaria. La situación ha llevado a medidas como la fusión de universidades en Pensilvania y plantea la preocupación de que la educación superior vuelva a ser un privilegio para unos pocos, en lugar de un bien accesible para todos.
