Una investigación de Guardian Australia revela que al menos 39 presentaciones ante comisiones parlamentarias del actual Parlamento contienen citas y referencias inventadas por herramientas de inteligencia artificial. El medio desarrolló un programa que extrajo las referencias de todas las presentaciones y las contrastó con bases de datos académicas, identificando documentos en los que la mayoría de las fuentes citadas no existen. Las presentaciones erróneas proceden de particulares y organizaciones de todo el espectro político. En un caso, una consulta sobre violencia familiar y suicidio atribuyó una referencia inexistente a Divna Haslam, profesora asociada de la Universidad de Queensland, que calificó el episodio de "aterrador" porque el documento parecía auténtico y el resumen de IA de Google lo presentó como un artículo real. En otro, una presentación ante una comisión del Senado sobre desinformación climática atribuyó al medio un escrito que la periodista Margaret Simons jamás publicó. El autor de uno de los documentos, Drilldown Reports, reconoció haber usado IA y haber identificado los errores después de vencido el plazo para corregirlos. El caso se suma al escándalo de Deloitte, que devolvió parte de los 440.000 dólares pagados por el Gobierno federal tras detectarse referencias y una cita judicial falsas en un informe elaborado con IA. Expertos como Christian Downie, de la Universidad Nacional de Australia, advierten de que el fenómeno pone en riesgo la confianza pública en las instituciones democráticas. OpenAI y Google responden que trabajan en reducir las alucinaciones y recomiendan usar sus herramientas como borradores, no como fuentes definitivas.
