Los maquinistas y controladores ferroviarios españoles señalan que el sistema de seguridad LZB, aunque seguro, está obsoleto y sufre fallos de transmisión habituales que provocan retrasos y degradaciones. Según el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), estos errores son comparables a un colapso de ordenador que se reinicia, pero su frecuencia constante obliga a operar en condiciones degradadas, aumentando el riesgo general. La Comisión Europea destaca la falta de inversión en mantenimiento: España gastó 16% de sus 1.500 millones de euros en ferrocarril entre 2018 y 2022 en mantenimiento de vías, muy por debajo de la media europea del 30%. Esta deficiencia ha llevado a la línea Madrid-Sevilla a cambiar el LZB por el ERTMS-2, un sistema más moderno que utiliza balizas y satélites. Sin embargo, los profesionales advierten que la transición no resuelve todos los problemas, ya que la falta de personal y la inversión insuficiente en infraestructuras de larga duración siguen siendo cuellos de botella críticos para la fiabilidad del servicio de alta velocidad.
