Una ola de ventas masivas golpeó este martes a los mercados bursátiles de Asia y Estados Unidos, sacudidos por el creciente escepticismo sobre la rentabilidad real del boom de la inteligencia artificial (IA). El pánico vendedor se extendió desde Wall Street hasta las plazas de Tokio, Seúl y Shanghái, con pérdidas de dos dígitos en los principales fabricantes de chips y la activación de mecanismos de emergencia en la Bolsa de Corea del Sur.
El epicentro del terremoto financiero fue el Kospi surcoreano, que cerró con una caída del 10,84%, su peor jornada en años. La magnitud del desplome obligó al operador Korea Exchange (KRX) a activar un "sidecar" de venta durante cinco minutos, un mecanismo que suspende temporalmente las ventas programadas tras detectar caídas superiores al 5% en el índice de futuros Kospi 200. Se trata de la octava vez que el selectivo se detiene en lo que va de año por su circuito de seguridad (circuit breaker), según informó la BBC.
Los grandes damnificados fueron los fabricantes de chips. Samsung Electronics se desplomó un 13,39% y SK Hynix un 14,65%, mientras que SK Square, firma de inversión tecnológica, retrocedió un 15,6%, y Hanmi Semiconductor, proveedor de equipos para fabricación de chips, cedió un 12,22%. El Kospi, que había duplicado su valor entre enero y mediados de junio, ha perdido cerca de un tercio de su cotización desde entonces.
La sangría se contagió a Tokio, donde el Nikkei 225 cayó un 3,95% (2.566,27 puntos) hasta situarse en 62.364,92 enteros. El fabricante de memorias Kioxia se hundió un 18,33% hasta el límite inferior de su rango de precios, mientras que Advantest perdió un 10,11% y Tokyo Electron un 10,96%. En China continental, el parqué de Shanghái cedió un 1,16% y el de Shenzhen un 4,52%. Tan solo Hong Kong escapó a la tendencia bajista y cerró con una subida del 0,41% en su Hang Seng, impulsado por el optimismo en torno a la industria local de chips.
El detonante inmediato fue la caída del 5% de Nvidia en Wall Street el lunes, que provocó que Apple recuperase el título de empresa cotizada más valiosa del mundo. El desplome del gigante de los chips se produjo tras la información del Wall Street Journal según la cual Nvidia negocia aportar unos 250.000 millones de dólares para financiar a OpenAI en un macroproyecto de centros de datos en Ohio que podría superar los 500.000 millones de dólares de inversión total.
Según elDiario.es, los inversores temen que estos acuerdos "circulares" —inversiones cruzadas entre gigantes tecnológicos y startups de IA— estén inflando una burbuja. Las dudas sobre la sostenibilidad del gasto se acentuaron la semana pasada cuando Alphabet cayó un 7% en un solo día tras anunciar que Google había agotado sus reservas de efectivo en el segundo trimestre para financiar infraestructura de IA. A esto se sumó el lanzamiento por parte de la china Moonshot de un modelo de lenguaje con capacidades comparables a las de laboratorios estadounidenses como Anthropic, lo que avivó el temor a la competencia china.
Venu Krishna, jefe de estrategia de renta variable estadounidense en Barclays, explicó a Financial Times que "las preocupaciones en torno a la incertidumbre en la financiación, el aumento de las inversiones de capital y el flujo de caja libre de las grandes tecnológicas han pasado a ocupar un lugar central".
La jornada estuvo marcada por una paradoja: mientras gigantes como Apple subían cerca de un 25% en el año, las acciones vinculadas al ecosistema Nvidia —SK Hynix cayó un 7,5% en Wall Street el lunes, muy por debajo de los 149 dólares de su debut histórico en el Nasdaq el pasado 9 de julio— sufrían fuertes correcciones. Los mercados asiáticos aparecen así atrapados entre el miedo a un pinchazo de la burbuja de la IA y la esperanza de mantener su papel central en la cadena de suministro de semiconductores. La publicación esta semana de los resultados trimestrales de varias big tech se perfila como la próxima prueba de fuego para la tendencia.
