Los robotaxis ya circulan, y también la presión para regularlos

Fuentes: Robotaxis are real now — so is the pushback

La expansión de los robotaxis en Estados Unidos ha desatado una creciente disputa política y social sobre su regulación. En Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul retiró este año una propuesta que habría permitido servicios comerciales sin conductor fuera de la ciudad tras la oposición de taxistas, sindicatos y legisladores; seis meses después, el servicio autónomo sigue siendo ilegal en el estado. En Washington D. C., los sindicatos combaten una ley que legalizaría los robotaxis mientras el consistorio evalúa un tope de 200 vehículos y una tarifa de 15 centavos por milla para financiar el Metro y asistir a trabajadores desplazados. En San Francisco, el alcalde Daniel Lurie, antes defensor del sector, pide ahora regulaciones más duras tras los atascos provocados por los Waymo durante emergencias y eventos, y desde julio la policía de California puede multar a los fabricantes cuando sus vehículos sin conductor cometan infracciones. Waymo opera más de 3.500 vehículos públicos en once ciudades; Zoox empezó a ofrecer viajes de pago en Las Vegas, y Tesla ultima el lanzamiento del Cybercab. Aunque los robotaxis aún representan una fracción mínima del mercado de transporte, su visibilidad es enorme cuando un vehículo autónomo bloquea una calle durante un apagón o entorpece una emergencia, lo que ha intensificado el debate sobre seguridad, transparencia, expansión y empleo.