Los sistemas solares enchufables —paneles pequeños con microinversor que se conectan directamente a un enchufe doméstico— se popularizaron en Europa como respuesta al alza de los precios energéticos y ahora empiezan a despegar en Estados Unidos. Utah fue el primer estado en reclasificarlos como electrodoméstico, y ya son legales en Virginia, Maine, Colorado, Maryland, Nueva Jersey, Connecticut, Vermont y Nuevo Hampshire; California y Nueva York tienen legislación pendiente de firma. Los kits cuestan desde unos 300 dólares, frente a los 15.000 de una instalación solar tradicional, y permiten ahorros inmediatos sin permisos ni preaprobación de la compañía eléctrica. Una batería opcional, desde 500 dólares por 1 kWh, permite almacenar excedentes y cubrir cortes de suministro. El periodista, con un sistema de 400 W en su azotea holandesa, generó 709 kWh en 21 meses, ahorrándose unos 260 dólares. En la UE, alrededor de 1,5 millones de hogares alemanes ya han adoptado esta solución; solo Suecia y Hungría la prohíben. Fabricantes como EcoFlow, Bluetti y Anker amplían catálogos con arquitecturas modulares escalables. Los aranceles sobre paneles y baterías y la eliminación de créditos fiscales en EE. UU. encarecen los kits respecto a Europa, pero la caída de precios globales y la regulación estatal favorable auguran un crecimiento acelerado, especialmente si California, el estado con las tarifas residenciales más altas del país, legaliza estos sistemas.
