El ensayo analiza por qué los ingenieros especializados en inteligencia artificial podrían ser reemplazados por la propia IA antes que otros perfiles técnicos. El autor, ingeniero de IA, parte de una conversación recurrente con colegas: cuando afirma que la IA sustituirá su trabajo, le responden que eso no le ocurrirá precisamente por crear IA. Su argumento central es que la situación es la contraria.
Para sostenerlo, examina primero la ambigüedad del término "ingeniero de IA". Cita un pasaje del libro "AI Snake Oil" de Arvind Narayanan y Sayash Kapoor, que describe la IA como un concepto paraguas que engloba tecnologías muy dispares: grandes modelos de lenguaje como ChatGPT, algoritmos de procesamiento de imagen en teléfonos, sistemas de recomendación y la inteligencia artificial de personajes no jugables en videojuegos. Cada una requiere conocimientos técnicos diferentes, aunque todas se comercializan bajo la etiqueta "IA". Esta indefinición provoca que un profesional con ese título pueda estar haciendo cualquier cosa, desde entrenar modelos fundacionales hasta simplemente invocar las API de ChatGPT para construir software.
El núcleo del argumento se centra en la tendencia de los modelos generales a absorber las especializaciones. El autor menciona el reciente lanzamiento por parte de Meta de DINO, un modelo de visión versátil aplicable a múltiples tareas con poco esfuerzo y sin anotaciones. Según su razonamiento, los modelos fundacionales están "canibalizando" las ramas tradicionales de la IA al ofrecer soluciones listas para usar que eliminan la necesidad de desarrollos a medida. Las empresas acabarán viendo como un lujo contratar ingenieros e investigadores de IA: los mejores se concentrarán en las grandes tecnológicas y el resto del mercado quedará saturado.
No obstante, el autor reconoce que esta generalización aún no es completa: los modelos actuales siguen sin especializarse lo suficiente en dominios con datos escasos. A su juicio, en pocos años bastará con una pequeña muestra del dominio para que un modelo general se especialice, y entonces la mayoría de ingenieros de IA serán reemplazados antes que los desarrolladores de software, que seguirán siendo necesarios para integrar los modelos en aplicaciones. Los agentes de IA no podrán eliminar por completo la figura del ingeniero mientras exista un usuario que necesite saber qué está construyendo y garantizar que la IA actúe correctamente.
