Un estudio de la antropóloga Elizabeth Veatch, de la Universidad de Tubinga, y sus colegas replantea el papel de Homo floresiensis —apodado 'Hobbit' por su pequeña estatura— en la cadena alimentaria de la isla de Flores. Hasta ahora se pensaba que estos homíninos diminutos, que convivieron hace unos 60.000 años con dragones de Komodo, elefantes pigmeos y ratas gigantes, habían cazado y descuartizado estegodontes (elefantes enanos). Sin embargo, el análisis de huesos de estegodonte hallados en la cueva de Liang Bua muestra marcas de dientes de dragón de Komodo y cortes de herramientas líticas en las mismas zonas, lo que indica que los reptiles fueron los cazadores principales y los homíninos se limitaron a carroñear los restos.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores alimentaron con una cabra casi entera a un dragón de Komodo del Zoo de Atlanta y compararon las marcas óseas resultantes con las de los fósiles de Liang Bua. Los dragones, dotados de dientes aserrados, arrancan la carne sacudiendo la cabeza lateralmente, dejando señales más anchas, cortas y superficiales que las de las herramientas humanas. Además, atacan las mismas regiones que los arqueólogos identificaron en los huesos: extremidades, pies y costillas.
El hallazgo, si se confirma, cuestiona la idea de que Homo floresiensis fuera un cazador de presas grandes y reabre el debate sobre qué especie homínida fue la primera en expandirse fuera de África.
