Un creciente cuerpo de evidencia científica sitúa a los deportes de raqueta —tenis y bádminton principalmente— como las actividades físicas que más años de esperanza de vida añaden, por delante de correr, nadar o ir al gimnasio. El dato más contundente procede del Copenhagen City Heart Study, que siguió a más de 8.500 adultos durante 25 años: jugar al tenis se asocia con 9,7 años extra de vida y el bádminton con 6,2 años, en comparación con una vida sedentaria.
Los beneficios no son exclusivos de la élite. Un estudio de 2012 con 650.000 adultos demostró que caminar a paso ligero apenas 75 minutos semanales añade 1,8 años de vida a partir de los 40, y un metaanálisis de 2023 con 30 millones de participantes confirmó que 150 minutos de ejercicio a la semana reducen la mortalidad total un 31%.
Un trabajo de 2016 con 80.000 adultos halló que los deportes de raqueta se asocian con un 47% menos de mortalidad total y un 56% menos de muerte cardiovascular. La explicación apunta a la combinación de esfuerzo cardiovascular intermitente, alta demanda cognitiva y, sobre todo, su carácter social. Además, combinar varios tipos de ejercicio reduce el riesgo de muerte un 19-20% adicional, según un estudio de 2025 con 100.000 personas seguidas durante 30 años.
