Los cyberdecks viven su momento: arte, feminidad y resistencia contra la vigilancia de las grandes tecnológicas

Fuentes: Cyberdecks are having a moment, rejecting big tech surveillance with style and substance

El movimiento de los cyberdecks —ordenadores DIY de pequeño formato personalizados con acabados artísticos— vive un momento de popularidad impulsado por mujeres que comparten sus creaciones en redes sociales como Instagram y TikTok. La tendencia combina estética hiperfemenina con un rechazo explícito a la vigilancia y la homogeneidad de las grandes tecnológicas.

El concepto nació en la novela 'Neuromancer' de William Gibson (1984) y se popularizó en la década de 2010 con la llegada de microordenadores como la Raspberry Pi. En los últimos meses, creadoras como CC, autora del blog Bimbo Tech, y la desarrolladora de blockchain Maro Vardanyan han convertido la construcción de cyberdecks en una declaración política y artística.

Entre los ejemplos más llamativos figuran un ordenador escondido en una cartera de sirena, un reproductor de MP3 dentro de un fósil impreso en 3D, una casa de Barbie que esconde un mini-ordenador funcional y un pato de plástico capaz de grabar notas de voz. Vardanyan teje Raspberry Pis con hilo conductor para crear corsés y bolsos, reivindicando la histórica relación entre el tejido y la computación: las memorias de núcleo magnético del ordenador del Apollo, que llevó al hombre a la Luna, fueron tejidas a mano por obreras textiles especializadas.

Ambas creadoras coinciden en que el movimiento es también una forma de resistencia frente al modelo cerrado de Silicon Valley. 'Quiero piratear libros en una pequeña concha enjoyada. Nadie puede vigilarte ahí', resume la creadora Sarahbelle Kim.