La UK Cinema Association (UKCA), patronal que agrupa a las salas de cine británicas, confirmó que varias cadenas locales están valorando introducir políticas para restringir el uso de gafas inteligentes con cámara en sus salas, ante el riesgo de que se utilicen para piratear películas. La decisión se produce después de que locales de ocio, restaurantes, pubs y tribunales hayan vetado o desaconsejado el uso de las Ray-Ban Meta, unas gafas de 359 libras equippingadas con cámara, micrófono e inteligencia artificial.
La UKCA aclaró que, por el momento, no tiene constancia de que ninguno de sus miembros haya aplicado una prohibición formal, aunque admitió que muchos operadores están sopesando medidas. La patronal reconoció la tensión existente entre la preocupación por la piratería y la privacidad y los beneficios que la tecnología ofrece a personas con discapacidad visual o auditiva, ya que las gafas pueden generar subtítulos personalizados y asistencia auditiva en tiempo real. La declaración institucional insistió en que se trata de un “ámbito en evolución” y que trabajarán con sus asociados para mantener una “respuesta proporcionada”.
Otras grandes cadenas del ocio británico ya han endurecido su postura. ATG Theatres, propietaria del Bristol Hippodrome y el Edinburgh Playhouse, recordó que no se permite grabar durante los espectáculos y que pedirá a quienes lleven las gafas que se las retiren. Tim Martin, consejero delegado de la cadena de pubs Wetherspoons, sostuvo que las cámaras de las gafas vulneran la norma de no filmar a clientes o empleados sin permiso y que su cadena se inclina por exigir que se apaguen. Meta, por su parte, defiende que un pequeño LED parpadea cada vez que se graba y que el sistema incorpora detección de manipulaciones para impedir que se tape la luz, y pidió que las restricciones, allí donde se apliquen, sean coherentes y no excluyan a quienes se benefician de la accesibilidad que ofrece el dispositivo.
