La incorporación de brazos articulados a dispositivos domésticos se ha convertido en una tendencia consolidada en el sector de la robótica de consumo, según lo expuesto en la feria IFA de Berlín. El Roborock Saros Z70 fue pionero en 2025 al integrar un brazo capaz de retirar obstáculos como calcetines, aunque su fiabilidad resultó mejorable. Dreame respondió con el Cyber10 Ultra, cuyo brazo se extiende hasta 33 centímetros y levanta objetos de medio kilo, 200 gramos más que el de Roborock. La innovación ha llegado también a los robots cortacésped de Segway, Dreame y Mova, y a dispositivos no domésticos como el Robot Phone de Honor, que utiliza un brazo para extraer la cámara trasera y convertirla en un gimbal.
El siguiente paso apunta a los robots humanoides, cuyo desarrollo avanza con rapidez: en los World Humanoid Robot Games, un androide pulverizó el récord de los 100 metros de Usain Bolt frente a los más de 21 segundos que tardó el año pasado. Modelos como el Neo de 1X Technologies, capaz de doblar ropa o limpiar, ya están disponibles por 20.000 dólares o una suscripción de 499 dólares mensuales, mientras que LG presentó en el CES 2026 su CLOiD, un robot con dos brazos de siete grados de libertad que levanta hasta 68 kilos. Los analistas del sector consideran que la evolución de la inteligencia artificial permite ahora a las máquinas interpretar su entorno y actuar sobre él, por lo que el brazo mecánico se perfila como un componente estándar en los próximos años.
