Los londinenses ya pueden solicitar taxis autónomos por primera vez tras incorporarse este jueves los vehículos sin conductor de la tecnológica británica Wayve a la aplicación Uber. El desembarco llega con solo 15 coches autorizados —una cifra mínima frente a los más de 100.000 vehículos de alquiler con conductor que operan en la capital y los alrededor de 100.000 usuarios de Uber inscritos para usar este servicio— y con un conductor humano de seguridad sentado en el asiento delantero, listo para retomar el control si la situación lo requiere.
Transport for London concedió el pasado mes de agosto la licencia de alquiler a Uber y Wayve para los Ford Mustang modificados. La aprobación regulatoria para operar sin conductor humano depende aún de un proceso gubernamental distinto ante la Driver and Vehicle Standards Agency, cuya autorización se considera improbable este año. Pese a ello, el lanzamiento sitúa a Uber por delante de competidores como Waymo, de Google, y la china Baidu, que prueban sus robotaxis en Londres.
Alex Kendall, consejero delegado y cofundador de Wayve, aseguró que la tecnología basada en un modelo de inteligencia artificial —y no en mapas, como la de Waymo— aún está «madurando», pero confirmó el salto a vehículos producidos en serie, los nuevos Nissan Leaf. Sarfraz Maredia, responsable de movilidad autónoma en Uber, calificó el estreno como un «hito importante» para una ciudad con «algunas de las carreteras más complejas del mundo» y avanzó que, con el tiempo, los robotaxis deberían ser más seguros y baratos. La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, celebró la iniciativa como muestra de la innovación británica, mientras que el sindicato GMB advirtió del riesgo de «niveles sin precedentes de disrupción social y económica» si no se gestiona la transición de los cientos de miles de conductores profesionales.
