Lindsay Owens, CEO de Groundwork Collaborative, analiza en una entrevista con WIRED cómo la tecnología ha transformado la dinámica de precios en Estados Unidos, desplazando el modelo de precios fijos de principios del siglo XX hacia una práctica de 'precios de vigilancia'. Owens argumenta que la inteligencia artificial y el comercio agéntico, ejemplificados por la aplicación Sparky de Walmart, permiten a las empresas personalizar los precios según la disposición a pagar de cada consumidor, no solo su capacidad de pago. Esta estrategia, que Owens denomina 'precios de vigilancia', se basa en el análisis de datos de lealtad y comportamiento para cobrar más a quienes son más propensos a comprar, exacerbando la desigualdad económica. La experta señala que, aunque la regulación federal avanza lentamente, varios estados como Connecticut, Nueva Jersey y Maryland han aprobado leyes para limitar estas prácticas algorítmicas. Owens ofrece estrategias prácticas para los consumidores, como comparar precios entre diferentes modalidades de compra (app, web, tienda física) y utilizar pruebas A/B para detectar experimentos de precios no consentidos, aunque advierte que estos métodos son intensivos en tiempo y recursos.
